La política
internacional siempre me ha parecido la más sibilina de todas las profesiones, permanentemente
ajustada a un guion para no molestar al interlocutor, aunque sea un dictador
indeseable.
Me sorprende que
en Madrid se sientan como un niño con zapatos nuevos por declaraciones
ajustadas al guion, que no significan nada. ¿Podrían haber dicho otra cosa?
Cameron, por
ejemplo, le podría haber recordado a Rajoy: si fueras más demócrata y algo más
inteligente, habrías permitido el referéndum cuando lo pidieron hace tres años,
como hice yo, habría salido el NO, como en Escocia, y ahora no estarías en este
lío. Pero claro, una falta de tacto de ese calibre es imposible para la flema
británica.
¿Y Merkel, podía
haber dicho algo como: si España no fuera tan voraz en su deseo recaudador y no
les quitara más del 4% del PIB, como marca la ley en Alemania, no se habrían
rebotado? Dudo que la cancillera le soltara una reprimenda de tal magnitud en
la misma Moncloa, por más teutónica que sea.
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Rosa Parks en un autobús. Montgomery 1955. |
Más curioso es el
caso de Obama que hace tales declaraciones, no ante alguien que ha salido
elegido en las urnas, sino ante el sucesor de quien impuso a dedo un dictador
fascista aliado de Hitler. Además sabe que es un gobierno con el cual Rosa
Parks habría seguido sentándose en la parte trasera del autobús, porque lo
mandan las leyes, y el mismo Obama estaría recogiendo algodón en una plantación
esclavista del sur. Sutilezas de la política internacional.