jueves, 18 de junio de 2026

No vamos bien (castellano)

Prohibir tener más de tres pisos, expropiar, crujir a impuestos… Son algunas de las palabras que se han empezado a sentir en la política nacional, por parte de una extrema izquierda que confunde propiedad con culpabilidad.

El discurso sorprende porque, a lo largo de la historia, es el que mejor ha logrado destruir la economía de los países que lo han adoptado y, sin embargo, parte de la clase política, lo sostiene, ajenos a cualquier enseñanza del pasado.

Estoy seguro de que tales propuestas nunca serán mayoritarias en el país, porque, aunque algunos políticos hayan perdido el sentido común, la ciudadanía aun lo conserva, por lo menos eso espero.

Sí preocupa que, con el sistema de pactos electorales para echar al ganador de las elecciones, alguno de esos iluminados pueda tener responsabilidades de gobierno y nos monte un lio que luego tardemos 30 años en revertir.

Es loable la intención del gobierno de que todo el mundo tenga un techo a un precio asequible, pero para ello lo mejor sería construir viviendas (cosa que no están haciendo) y evitar que fondos buitres extranjeros compren para especular.


La solución no es la actual inseguridad jurídica, que permite que los okupas se queden un piso con el recibo de una pizza o que los inquilinos dejen de pagar el alquiler impunemente; ni amenazando con expropiar el esfuerzo de toda una vida.

Y si no me creen, paseen por cualquiera de nuestras ciudades y vean el resultado de esa política de quitarle al que se ha esforzado para dárselo a quien nunca ha contribuido a nada. 

Varan edificios con las puertas y ventanas tapiadas para evitar la okupación, porque, aunque les pese a esos políticos, nadie en su sano juicio invierte en arreglar el piso de los abuelos difuntos si no puede sacarle ningún beneficio.


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