El Estado engaña con las cifras del independentismo, al
asegurar que solo somos la mitad de los catalanes. En cualquier sociedad la mayoría de la gente rechaza el cambio y prefiere lo conocido, así que, si la mitad dice
que prefiere irse, probablemente somos muchos más.
Los 16.500 M€ que se van cada año y no vuelven nos daría
para incrementar más de un 30% todas esas partidas y aún nos quedarían más de 4.000
M€ para mejora la vida al 30% de niños catalanes que viven en riesgo de
pobreza.
Que Pedro Sánchez se ofenda porque no se han votado unos
presupuestos que el PSOE califica de sociales, porque sobre papel nos trata
mejor que el PP, es una tomadura de pelo.
El Consejo General de Economistas calculó, en 2017, que si
se nos aplicara el cupo vasco Cataluña generaría más de 200.000 puestos de
trabajo (reduciendo el paro a la mitad), lo que rebajaría la factura por desempleo,
liberando más recursos. El mismo estudio aseguraba que el PIB aumentaría un 5’2%.
¿La independencia no podría lograría al menos lo mismo?
Además, Cataluña ha mostrado su deseo de mejorar la vida de
sus ciudadanos con leyes como la de impuestos a la banca, la de pobreza
energética, la que grava las viviendas vacías, etc.
Si todos queremos que nuestros hijos vivan mejor que
nosotros, me cuesta creer que un 50% de catalanes aún crean que sus hijos
tendrán un futuro mejor en una España improductiva, dependiente de las ayudas, incapaz
de bajar el paro, de evitar la emigración juvenil, de luchar contra la
corrupción o de apostar por las renovables, por ejemplo.
ACUSO AL ESTADO POR LA FARSA DE JUICIO AL INDEPENDENTISMO
VIVA LA REPÚBLICA
LIBERTAD PRESOS POLÍTICOS
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