lunes, 10 de noviembre de 2025

Izquierda y delincuencia (castellano)

Los autoproclamados progresistas, porque creen que el mundo se arregla en 2 minutos con bonhomía y regalando el dinero que ni es suyo ni son capaces de generar, dicen que devolver delincuentes reincidentes a sus países es racismo.

En la película “Todos los hombres del presidente” sobre la investigación del Watergate por el Washington Post, cuando los periodistas están más perdidos su confidente, “garganta profunda”, les dice que sigan el rastro del dinero.

Quizá en España también deberíamos seguir el rastro del dinero: ¿Qué interés tienen los “progres” en que haya delincuencia en nuestras calles? ¿Cómo se reparten los más de 5.000 euros que paga cada inmigrante que llega aquí en cayuco? ¿Quién forma parte de las mafias que les traen?

No se alarmen, al fin y al cabo, tenemos una clase política que siempre que ha tenido que elegir entre el bien de los españoles y el suyo propio, ha elegido el beneficio propio, por eso al morir el dictador no nos preguntaron si queríamos monarquía o república.

Paul Preston asegura que, un ejército incompetente para enfrentarse a enemigos del exterior optó por convertir a los españoles en sus enemigos, cosa que se extendió al resto del Estado, que también nos trata como enemigos.

Ello explica la Gran Traición de 1936, que el bando vencedor mantuviera 40 años en el poder al mayor asesino de españoles de nuestra historia o que para sustituirlo nombraran 40 años más a un fratricida, corrupto.  

Con estos antecedentes, ¿qué tendría de extraño que los “progres” quisieran mantener delincuentes en la calle pensando que es más probable que les voten a ellos antes de que voten a las derechas que amenazan con echarlos?


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