Ante tal revelación, se echan las manos a la cabeza, para concluir que una deriva así solo puede ocurrir porqué las redes sociales les tienen abducidos, lo que supone creer que los jóvenes son estúpidos o no tienen criterio.
Nadie reconoce que les hemos maltratado dándoles todo lo que querían y eliminando todos los límites, y el resultado es que ahora están más mal educados y son más ignorantes que sus padres.
Ven que, incluso trabajando, no pueden tener una vivienda, porque los precios están imposibles, pero contemplan cómo los ocupas viven en casas ajenas sin que parezca importarle más que al propietario.
Tienen que vivir con sus padres, porque las ayudas son para gente recién llegada (legal o ilegalmente), que nunca han contribuido ni pagado impuestos en el país.
Les dijeron que una buena formación era la garantía para un buen trabajo y un sueldo decente, pero por más masters que tengan, no pasan de los 1000 euros y tienen que irse fuera para ser valorados y estar bien pagados.
Les aseguraron que todas las generaciones viven mejor que las anteriores, pero ahora descubren que ellos vivirán peor que sus padres.
Si son varones, no pueden acercarse a una chica, sin el peligro de acabar denunciado por acoso, a causa de una palabra o un gesto que hagan o digan, si ella lo considera un micro-machismo (sea lo que sea eso).
Y si se separa, porque su mujer le ha puesto los cuernos, será él quien perderá la casa y los hijos y quien tendrá que pagar una pensión a su exesposa, aunque ella trabaje y gane más que él.
¿Aún deberían votar a los partidos que permiten todo esto?


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