Tengo que explicar, antes de nada, a qué se debe el título de esta nota. En la Carretera de Vic, núm. 3 de Manresa hay un edificio que, según parece, está abandonado (polvo a las ventanas, y muestras de no haber sido abiertas hace tiempo).
¿Entonces, porqué mi súbito interés por un edificio vacío desde hace, quizá, años?
El pasado viernes, 31 de octubre, hacia las 18h, pasé por delante del mencionado edificio y vi a un par de mujeres, tocando reiterada e insistentemente a los timbres.
No me habría fijado en ellas si no fuera porque, mientras una insistía en llamar a los timbres y mirar las ventanas, la otra se giraba a uno y otro lado con la cara de miedo y culpabilidad de los niños que han sido sorprendidos con las manos en la masa.
Pueden llamarme mal pensado, pero, de la manera como están las cosas en Manresa, ahora solo espero el momento en que digan que aquel edificio ha sido ocupado.
¿Excusas? Las de siempre, que son vulnerables, y, supuestamente, eso les da derecho a ocupar una propiedad que no es suya y a no pagar ni un céntimo, ni de alquiler, ni de suministros si además pinchan la luz y el agua.
Dentro de dos años quizá les sacarán y les pondrán una multa de 1000 €, lo que supone que habrán pagado (si los pagan) 42 € mensuales, mientras nuestros jóvenes no pueden hacer frente a alquilar una vivienda.
Ya no entiendo ni el país, ni sus normas, pero lo que encuentro más absurdo es una izquierda que aún no ha entendido que, lo que ellos llaman bonhomía (con el dinero de todos), muchos lo aprovechan para tomarnos el pelo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario